¿Qué es el juego patológico?

Se da cuando el jugador sufre un importante deterioro en el control de su conducta de juego, no puede medir la cantidad de dinero que apuesta ni en el tiempo que dedica al juego, continua con esta actividad a pesar de las consecuencias adversas y complicaciones que le ocasiona, sufriendo dicha enfermedad.


¿Cómo me doy cuenta?

  • Intenso deseo, ansia o necesidad imparable de concretar la actividad placentera.
  • Pérdida progresiva de control sobre la misma, hasta llegar al descontrol.
  • Descuido de las actividades habituales previas, tanto familiares, como las académicas, laborales o de tiempo libre.
  • Estas consecuencias negativas suelen ser advertidas por personas allegadas que se lo comunican al adicto, quien, a pesar de ello no detiene la actividad y se pone a la defensiva, negando el problema que padece.
  • Irritabilidad y malestar ante la posibilidad de concretar el patrón o secuencia adictiva (abstinencia) e imposibilidad de dejar de hacerlo, pasado un corto periodo.

Etapas: 
Como se menciona anteriormente, una persona puede terminar padeciendo su forma de jugar, hasta convertirse en un problema serio que requiere atención profesional.
El camino hasta la adicción posee tres etapas o fases que atraviesa la persona:
Comienza con la etapa de GANANCIA, donde el jugador cree poder dejar de jugar cuando lo desee.
Con la PÉRDIDA, se juega en forma solitaria y con episodios de pérdidas cada vez más consistentes. El juego monopoliza la vida del sujeto y la “vida normal” se torna cada vez más conflictiva.
Y la de DESESPERACIÓN con los momentos de intensa angustia. El jugador puede tomar conciencia y pide ayuda. 


Ahora se llama:
Trastorno por Juego de Apuestas

El DSM V lo describe de la siguiente forma:

Conducta problemática de juego de apuestas recurrente y persistente, que lleva a la incapacidad o distrés clínicamente significativos, como sucede cuando el individuo exhibe 4 o más d los siguientes síntomas durante un periodo de 12 meses.

1.- Necesidad de jugar cantidades crecientes de dinero para lograr la excitación deseada.
2.- Está inquieto o irritable cuando intenta interrumpir o detener el juego.
3.- Ha efectuado reiterados esfuerzos No exitosos para controlar, interrumpir o detener el juego.
4.- Está frecuentemente preocupado por el juego de apuestas.
5.- Juega frecuentemente cuando se siente con distrés.
6.- Después de perder dinero en el juego, vuelve con frecuencia otro día para intentar recuperarlo, chasing.
7.- Miente para ocultar su grado de implicación en el juego.
8.- Ha arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, oportunidades de trabajo y educativas o profesionales debido al juego.
9.- Confía en que los demás le proporcionen el dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

La conducta de juego de apuestas no puede ser atribuible a un episodio maníaco.
Se eliminó el criterio de cometer diversos actos ilegales financiar el juego, tales como robo, estafa, emisión de cheques sin fondo, etc. Considerando que no es relevante para efectuar un diagnóstico.